CONSEJOS

 

 

Cómo colgar los cuadros.

Casi todas las habitaciones parecen más acogedoras si tienen cuadros. Estos no tienen por qué ser costosos originales: las reproducciones impresas y los carteles pueden ser igualmente atractivos. Pero, se trate de un preciado cuadro de familia o de un cartel de bueno, bonito y barato hay que colgarlo en un sitio donde se le pueda ver bien para disfrutar de él.
El error más frecuente consiste en colgar los cuadros demasiado altos. Además de ser imposibles de ver sin estirar el cuello pueden hacer que el que los contempla se sienta un poco como un enano.
Relacionarlos con algo. Un cuadro no sólo debe colgarse a la altura adecuada; tiene además que relacionarse con otros objetos de la habitación. Un grabado, colgado en mitad de una pared que está completamente vacía, suele aparecer perdido y desconectado, como si hubiese llegado allí por accidente.
En vez de eso, colguemos un cuadro sobre una mesa, un sofá, un escritorio, un aparador; una librería o una chimenea: de hecho, cualquier mueble o detalle arquitectónico parece anclar al cuadro visualmente. Esto es especialmente cierto con los cuadros pequeños. Un cuadro o un cartel grandes pueden dominar una pared vacía, pero no hay mucha gente que tenga cuadros lo bastante grandes como para tener una personalidad independiente.
Cómo colocarlos. Se puede colgar un cuadro centrado sobre un mueble o también en una posición lateral: como resulte mejor. Pero conviene recordar que, si todos los cuadros y grabados de una habitación se cuelgan de la misma manera el efecto puede ser monótono. Es mejor colgar uno o dos descentrados.

Cuadros agrupados.

Cuando se trate de agrupar cuadros. Antes de empezar a agujerar la pared hay que pensar en cómo se relacionan unos con otros.
Por el tema. Como el grupo funciona como una unidad, lo ideal es que los cuadros tengan algo en común. El ejemplo más claro de esto es una serie de grabados; deberían ser todos del mismo tamaño y tener un tema común. A un grupo de grabados escogidos al azar se le puede dar armonía montándolos y enmarcándolos para que hagan juego.
Los cuadros deben tener un colorido similar –por ejemplo, grabados en blanco y negro -o ser todos fotografías. En este caso, ya tienen una relación suficiente.
Si el grupo tiene un tema central fuerte –quizá gatos o niños- se pueden mezclar con buenos resultados una serie de formas, marcos y medios.
Aunque no se pueda encontrar un nexo de unión, no hay que desanimarse; si se enmarca lo que se ha elegido en un marco bien calculado, el grupo puede resultar perfectamente uniforme.
Disposición de los cuadros. Medir la superficie de pared de que se dispone y luego marcarla en el suelo, con cuerda o papel de periódicos. Experimentar con varios agrupamientos, hasta encontrar el que más guste. Una vez satisfechos, señalar muy ligeramente el sitio del marco en la pared. Luego, marcar la situación del primer cuadro –que, normalmente, será el más grande- y siga en importancia y así sucesivamente (ver la Idea Luminosa en la página siguiente). Comprobar el espacio entre cuadro y cuadro según se va trabajando.


Cómo exponer recuerdos fotográficos.

Las cámaras, sencillas y sofisticadas a un tiempo, <<de las que no fallan>>, junto con un revelado más barato, han hecho que la fotografía sea ahora más popular que nunca. Aunque casi todo el mundo tiene una extensa colección de fotografías de familia y de las vacaciones, las fotos suelen estar escondidas en álbumes u ocultas en cajones, en vez de exponerlas en lugares donde los recuerdos se puedan compartir y disfrutar.
Una colección de fotografías puede dar calor e interés a cualquier habitación… además de ofrecer un recuerdo feliz de rostros o lugares entrañables. No hay más que montar las fotos en una serie de marcos y ponerlas sobre una mesita. Hay que buscar marcos de distintos tamaños, para poner los más grandes detrás, haciendo que el conjunto esté equilibrado. Se pueden encontrar marcos en los mercadillos o tiendas de artículos usados; también se pueden encontrar marcos clásicos o modernos en los grandes almacenes o en las tiendas de marcos. Éstos pueden ser prefabricados o diseñados para montarlos uno mismo para enmarcar una determinada fotografía.
Si se tienen varias fotografías pequeñas, con sólo el rostro de las personas, vale la pena comprar un <<árbol de fotografías>>. Es un pequeño soporte provisto de ganchos para colgar marcos circulares en miniatura. Otra solución es un libro de plástico transparente, que lleva un retrato en cada página.
Si las fotos enmarcadas se van a poner en la pared, lo que mejor resulta es que sean de formas y tamaños muy diversos. Si se quiere causar más impresión, escoger un tema para las fotos. Por ejemplo, se puede exponer una colección en la que aparezcan los miembros de la familia desde la infancia en adelante; también, los perros o mascotas de la familia o escenas de las vacaciones.
Las fotografías tienen que estar bien iluminadas, para que puedan verse y disfrutarse bien. Un grupo de fotos en la pared debe iluminarse desde arriba, con lámparas para cuadros. Evitar dar luz a las fotos desde enfrente, porque al reflejarse en los cristales hace que éstas no se vean bien. Las fotografías puestas sobre una mesa, como mejor están es iluminadas por una lámpara de mesa que arroje un torrente de luz desde arriba sobre ellas.

Cómo iluminar los adornos.

Con un poco de previsión y planeamiento puede ser muy fácil instalar la luz para iluminar los adornos. Lo primero que hay que decidir es qué quiere uno exponer y dónde se va a colocar. Se puede utilizar los huecos que quedan a cada lado de la chimenea y poner mesas en los ángulos de la habitación. Se pueden usar las paredes para colecciones de objetos pequeños, además de para cuadros y grabados. La exposición de objetos no debe interferir con las zonas de paso principales; en vez de eso, debe atraer el interés hacia los espacios sobrantes. Para que sea más teatral, se pede cambiar el grado de iluminación y concentrar la luz sobre zonas pequeñas.
Con una iluminación ingeniosa la exposición de cachivaches sentimentales puede parecer importante; los objetos preciados se ven con su mejor aspecto y se pueden resaltar las texturas y los colores. Se pueden conseguir efectos distintos alterando la posición de la fuente de luz en relación con el objeto a exhibir y cambiando el tipo de luz que se usa. La luz de fondo hace que los objetos se vean en una media silueta, mientras que el cristal parece brillar.
La iluminación puede estar oculta o formar parte de la propia exposición. Normalmente, los estantes se iluminan con un tubo fluorescente o de filamento de tungsteno, disimulados detrás de una especie de pantalla. Un reflector oculto detrás de un voladizo en la parte de arriba de una estantería puede proporcionar un rayo de luz más preciso. En las tiendas especializadas se pueden encontrar luces sofisticadas de poco voltaje para los muebles, pero hay que dejar sitio para el transformador. Los objetos expuestos sobre una mesa suelen agruparse alrededor de una lámpara.
La iluminación de las telas antiguas y cuadros valiosos no debe hacer que éstos palidezcan o se decoloren; tampoco hay que someter a las plantas a un calor excesivo.

Este grabado está colgado muy bajo, para que forme parte de un grupo integrado por la lámpara, el bol y los jarrones.
Se cuelga un cuadro grande lo bastante bajo sobre un sofá liso, el diseño general tiene sentido. Aquí se trata de un cuadro, pero hay telas modernas que se prestan a ser exhibidas sobre un marco de madera para formar un cuadro barato pero eficaz.
Dos cuadros emparejados, colgados simétricamente sobre un sofá, crean una atmósfera clásica. Nótese cómo el espacio entre ambos es el mismo que hay entre la parte de debajo de los cuadros y la de arriba del sofá.
El marco de este cuadro está alineado con la parte de arriba del mueble de cocina y con el friso de azulejos.
 

 

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